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►
S.U.R.M.E. |
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http://elsurme.blogspot.com
> De los Pepes al SURME.
En Uruguay las barras de esquina son legendarias. Sin embargo una
barra de la Ciudad Vieja que se
extendió hasta convertirse en punto de referencia para otras barras
y llegó a ser una de las columnas
vertebrales de la Coordinadora Anti Razzias.
Se trata de un caso singular en Uruguay y quizás en América Latina,
puesto que logro trascender - sin
proponérselo - su carácter local. La trayectoria del
SURME (Sindicato Unico Revolucionario
Muchachos de la Esquina) fue un punto de intersección
entre un grupo de jóvenes con "cultura de esquina" y otros grupos
que provenían de la militancia social y política, el rock y las
movidas subterráneas.
El punto de partida del SURME es la fuerte identidad barrial y
territorial de un grupo de alrededor de diez jóvenes que se reunían
en Pérez Castellanos y Reconquista desde fines de la década de los
setenta.
La idea de ser de la Ciudad Vieja y de esa esquina en particular es
el primer rasgo de identidad.
El grupo que posteriormente creó el SURME era una barra llamada los
Pepes, integrada por miembros originales del barrio.
La barra de los Pepes se va conformando hacia 1985, coincidiendo con
el fin de la dictadura.
El apego al barrio es enorme, sólo traspasaban la Ciudadela para
cumpleaños de algún familiar o por eventos muy especiales.
"Como el barrio no hay", es una frase común a todos.
"El barrio es para ellos como un gran "útero" materno donde se vive
cierto estado de "paz".
Su "vagina" es la puerta de la Ciudadela, es el límite entre el
regazo y el mundo que los coacciona".
Aseguran que la falta de espacios fue lo que los empujó a reunirse
en la esquina.
La esquina "es un lugar increíble, es más libre".
Ser Pepe llega a ser un estilo de vida, la barra se caracteriza como
"tranqui", o sea, no tiene problema con los vecinos, ni anda en
transas ni roba. Comparten la utopía de la libertad, definida como
"ser libres ante cualquier opresión", brindarse al barrio y ayudar a
quien lo precise.
El grupo llega así a tener una gran cohesión, unidad entre sus
miembros que toman las desiciones de forma colectiva.
Con el tiempo formarían un club de fútbol para los niños del barrio,
el Junior, además de volcarse en el apoyo a los desalojados de la
Ciudad Vieja. Ninguno se había salvado de las razias y era habitual
que los padres tuvieran que ir a buscarlos a la Seccional Primera.
La confianza ganada en tantos años los llevaba a respetar las
peculiaridades y hábitos de cada uno.
La intransigencia la concentraban en el "lumpen" de quien
desconfiaban más aun que de la policía.
"El día que desaparezcan los lumpen el sistema se cae a pedazos. El
lumpen es el "revuelcaviejas" el tipo que te va a mandar en cana
siempre. Nosotros no molestamos a nadie, pero si nos molestan
reaccionamos. Pero el lumpen transa con la policía porque no es
rebelde, es pasivo".
El conjunto de rasgos, que diferenciaban a los Pepes de otras barras
les permitieron, llegado el momento, convertirse en punto de
referencia y elemento dinamizador de la movilización social contra
las razias.
* "Los Pepes no existen más, quedó el
nombre y la mística, nada más. Hoy no se ven. Si bien hay un grupo
que se siguen frecuentando bastante, ya no es lo mismo, otros han
cambiado el estilo de vida,
porque decíamos que ser Pepe era un estilo de vida"
* Monografía Los Pepes.
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> La creación.
En cuanto a la creación del SURME, sostienen que nació "casi en
broma". El grupo se reunía en "el boliche del gallego Luís", en
Pérez Castellanos y Sarandí. Ocupaban una mesa y en ocasiones pedían
un café para ocho.
Fue durante el invierno de 1987 cuando el dueño del bar les dijo que
si no consumían debían irse.
"Salimos a la calle y dijimos que no nos podíamos ir así nomás y ahí
de golpe decidimos hacerle una campaña en contra, le hicimos una
pintada contra las milanesas caras y empezamos a ir todos los días a
hacerle una caceroleada en la puerta".
Esa misma noche decidieron formar un sindicato. "La primera idea fue
ponerle Sindicato Unico Muchachos de la Esquina, pero alguien dijo
que había que agregarle lo de Revolucionario. Estuvimos todos de
acuerdo Sindicato Unico Revolucionario Muchachos de la Esquina.
Los primeros actos de rebeldía fue votar NO en el 80, porque en
dictadura nos corrieron de todos lados, todas las barras eran
perseguidas y al sentarte en la esquina había que mirar como
cojuritas y estar atento a rajar.
Durante un tiempo el SURME se dedico a hacerle la vida imposible al
dueño del bar que los había echado.
El 29 de Septiembre de 1988 la historia del SURME cambió de forma
radical.
Al anochecer un grupo de jóvenes de una barra cercana, Las Termas,
tuvo una fuerte discusión con el dueño de un almacén a quien
llamaban el "Chino". El almacenero agredió a uno de los muchachos y
éste le tiró una patada. El Chino le arrebató el champión y se lo
corto a cuchilladas.
En respuesta el muchacho le rompió el vidrio de una pedrada.
Llegaron cuatro patrulleros y una camioneta, hubo palos y los
policías gasearon con spray y dispararon. Cinco jóvenes entre 15 y
21 años fueron llevados a la Seccional Primera y una chica fue
trasladada al Hospital Maciel. "Hubo resistencia y se armó piñata"
se recuerda.
Esa misma noche la barra de las Termas y los del SURME fueron a la
puerta de la comisaría a esperar la salida de los detenidos y la
policía los detuvo y obligó a ponerse de rodillas. Uno de ellos se
negó a hacerlo ("no voy a misa para no arrodillarme", le dijo al
policía) y salió corriendo pese a los disparos.
Dos días después a la salida del juzgado donde había declarado ambas
partes, un numeroso grupo de muchachos de varias barras gritaban
desde la vereda de enfrente "Volveremos, volveremos. Volveremos a
luchar. Volveremos con más fuerza, democracia en Uruguay".
Dos de los muchachos del incidente con el Chino fueron procesados
bajo el cargo de "daños y atentados" y remitidos durante un mes al
Penal de Libertad.
"La noche de la del Chino nace el SURME militante, no el de la
chanza.
Era la primera vez que se le resistía un operativo. Fue algo
espontáneo, se corrió la bola y cayó gente con latas de pintura y
empezamos a hacer pintadas firmadas SURME y la prensa empieza a
sacar fotos y hacer entrevistas".
Consultados acerca de qué era el "SURME militante", la respuesta fue
sorprendente: "Nosotros hablábamos de la sandía vacía. El SURME era
como una gran cáscara, algo que parecía fuerte y grande pero la
rompías y adentro no había nada, porque nuestra organización era la
desorganización. Es así nuestra forma de funcionar, imprevista, todo
se hace de golpe, se nos ocurre una locura y la hacemos". Lo
inmediato y repentino, lo no programado, es una de las
características que el SURME - y la cultura de la calle -
imprimirían al movimiento juvenil. Algo muy relacionado con la idea
de vivir el presente, de hacer lo que apetece en cada momento, de
rehuir los planes formales.
A partir de los sucesos del Chino el SURME comenzó a coordinar una
serie de barras de la Ciudad Vieja: Las Termas, Las Palermas, Las
Mafaldas (estas dos barras eran de mujeres), La Esnaqui y otras, que
comenzaron a reunirse en la Plaza Zabala. "El SURME era como un
paraguas de un montón de barras".
Los límites entre Los Pepes y el SURME aparecen difusos, aunque con
el tiempo se empiezan a considerar "primero surmistas y después
pepistas". Para ese entonces, la barra del SURME era varias cosas a
la vez: un equipo de fútbol, un grupo de apoyo a los desalojados de
las pensiones del barrio y una cuerda de tambores.
Apenas un mes después de las detenciones el SURME estrenó una obra
de teatro con la que recorrieron los barrios de Montevideo e
infinidad de localidades del Interior del país. En total
representaron la obra unas cien veces. Pero estiman que buena parte
de los planes surgieron de los fogones, cuando se juntaban los
domingos (día en que la Ciudad Vieja le correspondía corte de luz)
en Pérez Castellanos y la Rambla.
La "cultura de esquina", circunscrita hasta ese momento a los
ambientes marginales, empezó a vincularse a otros sectores y a
culturas diferentes pero afines, que vivían problemas familiares
similares.
Aportaron una buena dosis de frescura y espontaneidad, ese estilo
"desorganizado" pero eficaz, la fuerza de una cultura modelada en
las asperezas de la vida cotidiana en la calle, aspectos que
suscitaron admiración entre quienes provenían, desencantados, de la
militancia política y gremial.
* Obra "No me tuerzan los derechos",
escrita, dirigida e interpretada por miembros del SURME con apoyo de
la Red de Teatro Barrial.
* Notas aparecidas en Mate Amargo
durante 1988.
* Crónica de Ana Casamayou en Mate
Amargo, 5 de Octubre de 1988.
* Monografía titulada "Los Pepes", de
Cecilia Rado y Franco Pisano, de la Cátedra de Psicología Social de
la Facultad de Ciencias Sociales, dirigida por el profesor Antonio
Pérez García. |
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Pintada en la calle Bacacay y Buenos Aires donde estaba el Bar
el Vaskito.
[ Foto - Alejo ] |
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> Tendiendo Puentes.
Los "Fogones contra el embole".
Como y cuando surgieron es algo difícil, si no imposible, de
determinar. Los miembros del SURME aseguran que fue en la Ciudad
Vieja, otros dicen que comenzaron en los barrios y otros sostienen
que fue en la puerta de los liceos. Lo que se pudo comprobar es que
existieron desde 1987 y que se fueron extendiendo.
El SURME recuerda que "Nos juntábamos en Pérez Castellanos y la
Rambla, cada uno traía algo para cocinar un guiso y una vecina nos
regaló una olla. Empezamos unos 15 o 20 de la barra pero cuando se
estaba formando la Coordinadora llegábamos a cien y venía gente de
otros barrios". Comparan los fogones invernales con "los de la
patria vieja" y apuntan que "los grandes proyectos salieron en los
fogones".
> El voto verde, una movida juvenil.
Unas cuantas redes juveniles se volcaron al esfuerzo por el voto
verde, sobre todo en la etapa final.
Las barras de esquina de la Ciudad Vieja, las revistas subterráneas,
los grupos de rock y el teatro barrial, adoptaron modalidades
específicas vinculadas a sus propias experiencias, pero muchas redes
también se vieron reforzadas por la participación en la movida
verde.
La realidad fue algo más compleja. El SURME y la Red de Teatro
Barrial, con el apoyo de El Abrojo, un instituto de de educación
popular se incorporaron a la campaña por el voto verde con
actividades paralelas a las de la Comisión Nacional.
Los grupos mencionados, junto al Serpaj, que celebraba el 40
aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
pasearon la obra teatral "No me tuerzan los derechos" por decenas de
barrios y pueblos del interior. El afiche anunciaba que durante la
obra se escucharía "candombe, murga y rock".
Cada representación era una suerte de festejo callejero y se puso en
escena en más de cien oportunidades.
Poco después el SURME junto al teatro barrial, al titiritero Tato
Martínez y aun grupo de personas acompañaron la Vuelta Ciclista
promoviendo el voto verde.
Poco antes del plebiscito, a principios de marzo de 1989, el SURME
convocaba en la Plaza Zabala un encuentro de teatro callejero. Meses
más tarde la plaza sería el epicentro de la Coordinadora Anti
Razias, aunque por el momento ya había sido "tomada" por el SURME y
convertida en espacio para los ensayos teatrales. Para proveerse de
vestuario realizaban barriadas pidiendo ropa usada y toda la Ciudad
Vieja podía
verlos por las noches en la plaza, ensayando y disfrutando del aire
libre. Al encuentro, que duró todo un día, asistieron grupos del
interior y de varios barrios de Montevideo, hubo teatro pero también
candombe, se escuchó rock y murga pero, sobre todo, la gente
participó bailando y discutiendo las obras que presenciaba. En suma,
la campaña por el voto verde habilitó contactos, fusiones y mezclas,
sin que las bandas perdieran su identidad e iniciativa. |
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La clásica "S" del SURME pintada en la Puerta de la Ciudadela.
[ Foto - Alejo ] |
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> La Coordinadora Anti Razias.
En la Plaza Zabala la Coordinadora Anti Razias está reunida.
La Coordinadora Anti Razias era eso. Un caos en movimiento, una
suerte de magma efervescente e impredecible. Radicales en lo social
y en lo político, pero inorgánicos. Desorganizados si se lo midiera
con los parámetros de las organizaciones políticas y sindicales
conocidas hasta el momento. Pero tremendamente efectivos. Una
efectividad que emanaba de la espontaneidad y la sencillez de las
propuestas y acciones que encaraba. El puño cerrado con el mayor
abierto era el símbolo - desafiante y de burla - de la Coordinadora.
Un emblema capaz de incomodar. por igual, a militantes de todos los
sectores.
El grupo inicial ya se venía reuniendo en torno al SURME en la misma
Plaza Zabala o en un local sindical que le habían prestado. En la
primera reunión después del plebiscito, hacia fines de abril, quedó
constituida la Coordinadora. Era una idea que el SURME venían
barajando desde el episodio del "Chino" pero que esperaron al fin de
la campaña por el voto verde para poner en práctica, al instante
hubieron grupos de apoyo en barios barrios: La Teja, Cerro, Nuevo
París, Parque Posadas, Atahualpa, Sayago, también se contó con el
apoyo de algunas revistas "subte" restos de agrupaciones liceales,
teatro barrial y mucha gente suelta.
El 23 de junio, pese a la prohibición policial, más de cuatro mil
jóvenes recorrieron el tramo entre la Plaza de los Bomberos y la
Plaza Libertad. Fue "la primera marcha que se recuerda que en el
lugar del discurso termina con una obra de teatro", no hubo banderas
de partidos, la Coordinadora no permitía que en sus marchas se
portaran colores partidarios.
La segunda actividad se realizó con una marcha de antorchas desde la
Plaza Lafone hasta el Cerro donde se formarían, a fuego, las letras
"No más razzias". En la convocatoria podía leerse: "Para que ser
joven nos sea delito, juntémonos entre los iguales. El presente es
nuestro".
Luego de nueve días de agonía, se divulga la muerte del joven
Guillermo Machado, detenido por la seccional 15ª mientras conversaba
con su novia. De la seccional pasó directamente al CTI del Pasteur,
en estado de coma. La movilización del 25 de julio fue masiva,
organizada por la Coordinadora Anti Razias única organización que
venía trabajando en el tema. La indignación, convertida en
avalancha, provocó la renuncia del ministro del interior, Antonio
Marchesano, y la justicia procesó al subcomisario de la seccional
15ª por los delitos de abuso de funciones y privación de la
libertad. Más importante aún, la Jefatura de Policía de Montevideo
decidió suspender las razzias "temporalmente y en forma
experimental".
Apenas dos meses más tarde la Coordinadora convocó su acción más
ambiciosa: el campamento de Libertad, durante tres días, bajo el
lema "Libertad: la otra historia". La actividad se encaró como
festejo por el fin de las razzias y en su preparación y difusión se
utilizaron formas alternativas de comunicación: fogones, bailes,
guitarreadas, representaciones teatrales en las calles, Grafittis.
El campamento duró tres días, del 13 al 15 de octubre. Concurrieron
algo más de cuatro mil personas, se contabilizaron unas 300 carpas y
hubo de todo: mimo, teatro, exposiciones de dibujos, charlas sobre
drogas y sexualidad y mucha música. Se instaló un gran escenario,
hubo una carpa de sanidad coordinada por estudiantes de Medicina,
venta de alimentos y bebidas y funcionó una radio pirata, la CX21
Radio Tirando a Rebelde, que transmitió con parlantes ubicados en
diferentes lugares del campamento. El movimiento AntiRazzias fue
precursor también en el tema de las radios libres.
Libertad fue la última actividad importante de la Coordinadora Anti
Razias. Hubo intentos de seguir adelante, se convocó una marcha
desde la Escollera Sarandí y un festival en Villa Española.
Terminó el año y la novel organización dejó de funcionar,
desapareciendo de forma casi imperceptible. Como había nacido. Sin
embargo, la breve experiencia de una Coordinadora que duró apenas
siete meses, cambió la historia del movimiento juvenil no vinculado
directamente al movimiento estudiantil.
Varios que participaron en el movimiento antirrazias coinciden en el
papel jugado por el SURME; "ellos se pusieron la Coordinadora al
hombro". Una constante del SURME era el rechazo a los partidos
políticos "Hemos ganado un espacio propio para los jóvenes y lo
sabemos. No vamos a permitir que nadie nos saquen provecho
electoral".
Asumieron que se trataba de una propuesta "desde los jóvenes y para
los jóvenes" y describían así el tema de la alegría : "No queremos
asumir esta lucha con el gesto duro, porque entonces seríamos
iguales a los represores. Queremos asumirla con alegría, como somos
nosotros" cuestión en la que fueron tan coherentes que acostumbraban
responder cantando al acoso policial. Y que estaban dispuestos a
desaparecer cuando las razias terminen, algo que con los meses se
confirmaría: "La Coordinadora no se va a desmovilizar hasta
conseguir lo que se busca en esta primera instancia: que
desaparezcan las razias".
"Baila
que baila, baila, baila de corazón, sin policías sin vigilantes
vamos a vivir mejor" |
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> Una de las Pintadas.
"Rufo, de tus manos tomamos la matraca"
En el SURME éramos todos independientes, incluso el Ñato Huidobro se
enojó por la pintada, dijo algo
como que el SURME no tenía experiencia y otras cosas.
Nosotros ya nos habíamos asumido como luchadores sociales y el Rufo
era el ejemplo más claro
de la militancia social, de como encarar la vida. |
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El Polaco y una
pintada
[ Foto - Alejo ] |
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